"El color es en general un medio para ejercer una influencia directa sobre el alma. El ojo es el martillo templador. El alma es un piano con muchas cuerdas. El artista es la mano que, mediante una tecla determinada, hace vibrar el alma humana"

Wassily Kandinsky


sábado, 14 de noviembre de 2020

¿Se puede amar a un árbol?


Me gusta tumbarme a sus pies y escucharlo. Me habla bajito, me cuenta cosas agitando sus hojas. A veces se ríe cuando siente las cosquillas de hormigas traviesas paseando en sus raíces.
Le gusta hacerme feliz. Viste sus hojas de los más variados colores en otoño. Amarillo, naranja, rojo, marrón… y, poco a poco, las deja caer tapizando su suelo para mí. Desnudo, llama al sol para que entibie mi piel en invierno. Y, un año tras otro, en primavera, se llena de vivas hojas verdes para más tarde, en verano, protegerme de é l.

A veces trepo a sus ramas pegando mi cuerpo a su corteza, lo abrazo, lo escalo, lo beso… meto mi nariz en su tronco, lo huelo…
Desde su copa puedo ver el mundo, saltar a las nubes y coronar mi cabeza con las estrellas que más brillan.

Otras veces escucho su latir, me aferro a sus flancos y lo apretujo contra mi pecho como a un niño. Froto mi mejilla en su tronco. Respiro el agreste aroma de su resina, percibo la savia de sus vasos, la siento en mis dedos palpitar.

¿Se puede amar a un árbol? En su tronco "he grabado mis iniciales dentro de un corazón".

(El entrecomillado es mío, no debemos maltratar  los árboles)

 Texto copiado de la página: narrador.es.  Una forma literaria de ver el mundo.


 

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